3/12/12

Mujer


Una mujer verdadera es aquella que no necesita pasar horas escogiendo su atuendo y su maquillaje, sino aquella que se preocupa por cultivar su belleza interior, su inteligencia y su alma.

Una mujer real no es aquella que tiene o ha tenido mil hombres tras ella sino aquella que sabe ser paciente e identifica al que es verdadero y solo entonces se entrega a él.

Una mujer verdadera no es aquella que es débil y sumisa sino aquella que logra imponer su lugar en el mundo, aquella que puede decir no, que cuida de sí misma y que sabe mostrar el lugar que merece.

Una mujer real no es la que tiene más zapatos, ni la que tiene más vestidos de gala, es aquella que tiene más amigos y que tiene más joyas preciadas a quienes recurrir y con quienes compartir lo más preciado de la vida.

Una mujer valiosa es aquella que ve su mundo a su propia manera de hacerlo y que sin embardo puede comprender los mundos ajenos que la rodean, aquella que siente las alegrías y dolores de otros, la que puede sentir cuando uno tiene necesidad de su compañía y que da de sí lo que pueda por procurar una sonrisa.

Una mujer verdadera no es aquella que más hijos tiene, ni la que más regalos recibe el día de la madre, es aquella que cría con rectitud a sus hijos que les enseña que en la vida hay dolor y pena pero hay más alegría y belleza.

Una mujer real no es aquella que pasa el día fregando trastes o haciendo papeleos, es aquella que quiere hacer su trabajo mejor día a día, que no se deja intimidar por los estereotipos sociales ni laborales, es aquella que lucha por un futuro mejor.

Una mujer verdadera no necesita regalos costosos, joyas lujosas, ni cursilerías ostentosas para perdonar, una mujer sabe cuando la intención es verdadera y ella se da cuenta que unas palabras y acciones certeras, honestas y puras son mejores soluciones.

Una gran mujer es aquella que puede abandonar sus penas un momento por atender a aquellos cercanos a ella, aquella que está para aguantar desde un chiste malo hasta acompañar a su igual en momentos de necesidad, pero sin descuidarse a sí misma.

Una mujer real no es la que más premios de belleza tiene, ni la que tiene mejor cuerpo, sino aquella que con inteligencia, cariño y astucia se mueve por el mundo.

Para una mujer real su corazón está partido en mil pedazos pues ha cedido un pedacito a cada persona importante en su vida aún sin la garantía de ser cuidado por siempre y aún así confía en que hay gente buena.

Una mujer real, verdadera, grande, es aquella que puede llorar, reír, amar, gozar, luchar, cuidar, compartir, perder, ganar, cantar, bailar, gritar, callar…pero sobre todo una gran mujer es aquella que puede vivir y luchar por su vida y su felicidad, aquella que aún en el peligro y en la adversidad se mantiene firme, sin nunca perder aquello que nos hace tan especiales.

Yo no soy una mujer grandiosa, no soy una mujer excepcional, pero no me conformaré con esto, poco a poco busco ganar mis batallas, poco a poco busco caminar en la dirección correcta.

Esto va para las mujeres maravillosas que me han ayudado a comprender como en parte debemos ser, va dedicado a las mujeres que me acompañan en esta difícil senda de ser mujer; a mis amigas, hermanas, a todas ellas que tienen un trozo de mi corazón. Soy solo una adolescente tratando de comprender el mundo; observándolo desde mi ventana, sintiendo la vida en mi piel.

Nosotras cambiamos de pareceres, la vida nos hace forjar ideas nuevas, confirmar y/o desechar antiguas. La vida nos trata a veces bien y a veces mal, a veces es más difícil por el mundo donde vivimos; no somos mujeres completamente libres como deberíamos serlo. Nos vemos agredidas, heridas, discriminadas, maltratadas, por ser consideradas el sexo débil, sin embargo, somos el sexo fuerte, si somos derribadas resurgimos de la catástrofe, caminamos a pasos pesados sobre el mundo, no nos estancamos, somos mujeres, somos fuertes, somos especiales, somos únicas.

Ser mujer es tanto una maldición como una bendición, depende de cómo lo quieres mirar y de lo que hayas vivido. Sin embargo, ser mujer es un gozo y un orgullo.

Mujeres, amigas, hermanas.

Suerte en la aventura de la vida.

Su amiga eterna
Saphira Kailen

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